Tras décadas de persecución y clandestinidad, la Capoeira en Brasil, y particularmente en Río de Janeiro, comenzó a experimentar un cambio radical a partir de la década de 1940. El reconocimiento oficial y la legalización marcaron el inicio de una nueva era, permitiendo que este arte marcial, danza y expresión cultural emergiera de las sombras y se consolidara como un símbolo de la identidad brasileña. Este período, que se extiende hasta la década de 1970, fue crucial para la expansión y diversificación de la Capoeira en la "Ciudad Maravillosa".
El Impacto de la Legalización y el Reconocimiento como "Deporte Nacional"
El punto de inflexión para la Capoeira a nivel nacional se sitúa en la década de 1930, con el ya mencionado reconocimiento de la academia de Mestre Bimba en Bahía. Sin embargo, fue en la era de Getúlio Vargas, y más concretamente con la revisión del Código Penal en 1940, que la Capoeira dejó de ser un delito. Aunque la legalización no fue inmediata ni uniforme en todo el país, este cambio en la legislación sentó las bases para que la Capoeira pudiera ser practicada y enseñada abiertamente.
En 1953, un evento significativo para la Capoeira fue su reconocimiento como "deporte nacional" por el presidente Getúlio Vargas, tras una demostración de Mestre Bimba. Este acto, aunque más simbólico que práctico en términos de financiación o infraestructura deportiva, fue un espaldarazo fundamental. Elevó la Capoeira de una actividad marginal a una manifestación cultural digna de orgullo nacional, abriendo puertas para su enseñanza en gimnasios, clubes y, eventualmente, universidades. Este reconocimiento oficial fue vital para cambiar la percepción pública y desvincularla de la imagen de criminalidad que la había perseguido.
Grandes Nombres y Academias que Abren Camino en Río
Río de Janeiro, con su vibrante vida cultural y su histórica conexión con la Capoeira desde los tiempos coloniales, fue un epicentro clave de este resurgimiento. Con la legalización, comenzaron a surgir y consolidarse academias y figuras emblemáticas que moldearon la Capoeira carioca, diversificando sus prácticas y llevando el arte a nuevas fronteras.
Si bien la influencia de Maestro Pastinha (Vicente Ferreira Pastinha) y su filosofía de Capoeira Angola, así como la metodología de Maestro Bimba (Manuel dos Reis Machado) desde Bahía, tuvieron un impacto innegable, Río forjó sus propios héroes y estilos.
Uno de los pioneros más influyentes en este periodo fue Maestro Sinhozinho (Agenor Moreira Sampaio). Considerado una leyenda en Río, Sinhozinho fue fundamental en la evolución de la Capoeira carioca, priorizando la objetividad y la defensa personal, y se le atribuye la creación de la "Capoeira de Grupos", una metodología más directa para la enseñanza de la lucha. Sus innovaciones ayudaron a que la Capoeira fuera percibida no solo como danza, sino como un sistema de combate eficiente, atrayendo a muchos estudiantes.
Otros maestros vitales en este renacimiento fueron Maestro Leopoldina (Demerval Lopes de Lacerda), una figura importante que ayudó a sistematizar la enseñanza y a llevar la Capoeira a nuevos espacios, incluyendo la academia del famoso club Flamengo. Maestro Artur Emídio fue otro pilar, abriendo una de las primeras academias de Capoeira en Río post-legalización y contribuyendo enormemente a su difusión y organización. Su trabajo fue crucial para la integración de la Capoeira en clubes deportivos y escuelas de renombre.
También destacaron en esta era:
Maestro Paraná (Osvaldo Lisboa do Santos), nascido en Salvador de Bahia y alumno del Maestro Antônio Corró que llevó la capoeira a Río, abriendo academias y expandiendo el estilo bahiano en suelo carioca.
Maestro Edivaldo Baiano (Edivaldo dos Santos Reis), nascido 30 de agosto de 1945 en Salvador de Bahia, discipulo del Maestro Canjiquinha. Presidente fundador del Grupo Engenho, creado en 01 de janeiro de 1970.
Maestro Moraes (Pedro Moraes Trindade), quien, aunque de origen bahiano, tuvo una fuerte presencia en Río, ayudando a difundir la Capoeira Angola y a formar a muchos capoeiristas.
Maestro Touro (Antônio Oliveira Bemvindo), conocido por su fuerza y la pureza de sus movimientos, es un referente en la Capoeira de Río.
Estas academias no solo eran lugares de entrenamiento físico riguroso; eran verdaderos centros de reunión social y cultural, donde se transmitían valores, historias, música y la rica tradición oral de la Capoeira. Funcionaron como baluartes para la preservación y evolución del arte en un momento de gran cambio. La labor de estos maestros y sus alumnos fue indispensable para que la Capoeira carioca se consolidara y se preparara para su expansión global en las décadas posteriores.
La Capoeira se Extiende a Otros Estratos Sociales
Antes de la legalización, la Capoeira estaba predominantemente asociada a las clases populares y afrodescendientes, a menudo marginadas. Con el nuevo estatus, la Capoeira empezó a trascender estas barreras sociales. La apertura de academias en barrios más céntricos y la promoción de un enfoque más "deportivo" y "cultural" atrajeron a estudiantes de la clase media y alta, incluyendo a intelectuales, artistas y estudiantes universitarios.
Esta expansión fue crucial para la legitimación de la Capoeira. Al ser adoptada por diferentes estratos sociales, su imagen se "blanqueó" y se desvinculó aún más de los estigmas del pasado. Aunque este proceso no estuvo exento de debates sobre la autenticidad y la comercialización del arte, fue fundamental para su supervivencia y crecimiento. La Capoeira se convirtió en una actividad de ocio respetable, un ejercicio físico y una forma de expresión cultural que podía ser practicada por cualquiera.
Desarrollo de Nuevos Estilos o Enfoques en Río
Si bien la Capoeira Regional de Maestro Bimba y la Capoeira Angola de Maestro Pastinha son los pilares de los estilos modernos, Río de Janeiro desarrolló sus propias particularidades. La Capoeira carioca se caracterizó por una mayor fluidez y un enfoque en la agilidad y la malicia, a menudo incorporando elementos acrobáticos y un juego más rápido.
No se puede hablar de un "nuevo estilo" formalmente codificado como la Regional, pero sí de enfoques y características distintivas que surgieron de la mezcla de influencias y la creatividad de los maestros locales. La Capoeira en Río se adaptó al dinamismo de la ciudad, a sus paisajes urbanos y a la diversidad de sus practicantes. La roda de Río a menudo se volvía más performática, con un énfasis en la belleza del movimiento y la interacción lúdica.
Este período de legalización y resurgimiento fue una etapa de oro para la Capoeira en Río de Janeiro. De ser una práctica oculta y perseguida, se transformó en un arte reconocido, enseñado en academias y practicado por personas de todas las edades y orígenes sociales. Las bases sentadas en estas décadas fueron esenciales para que la Capoeira continuara su ascenso hasta convertirse, décadas después, en Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
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