En el universo de la Capoeira, hay nombres que resuenan con especial fuerza, no solo por su destreza en la roda, sino por las historias de vida que encarnan. Uno de ellos es Antônio Paulo Barbosa Paulo, universalmente conocido como Maestro Chaminé. Su camino hasta convertirse en el influyente capoeirista y maestro que es hoy, es un testimonio de superación, disciplina y la capacidad de la Capoeira para transformar vidas.
Un Comienzo Difícil: El Submundo y la Soledad
La vida de Chaminé no siempre fue un ejemplo de la luz que proyecta hoy. A la tierna edad de 12 años, se encontró con el oscuro y peligroso mundo de las drogas. Consumió diversas sustancias y se involucró con personas ligadas a la vida delictiva. Fue un período de profunda tristeza y dolor, marcado por la trágica pérdida de amigos importantes a manos del tráfico.
Con solo 14 años, tomó la difícil decisión de irse de casa de sus padres y vivir por su cuenta, deambulando sin rumbo fijo. Eran años de incertidumbre y desamparo.
La Luz al Final del Túnel: El Encuentro con la Capoeira
Fue precisamente en este turbulento momento cuando apareció una luz esperanzadora. En 1989, a través del Maestro Baiano en el Sesc de Tijuca, Chaminé tuvo su primer encuentro con la Capoeira. Este arte no solo le ofreció un refugio, sino un camino completamente diferente.
Las clases en el Sesc con Maestro Baiano le abrieron las puertas a un mundo nuevo. La disciplina y la rigidez con la que Maestro Baiano enseñaba a sus alumnos eran inspiradoras. Allí, los estudiantes aprendían a vivir como atletas: el cigarrillo y el alcohol no tenían cabida en el estilo de vida saludable que promovían. Esta férrea disciplina forjó en Chaminé una profunda admiración por su Maestro y, entre idas y venidas a ese grupo, se enamoró perdidamente de la Capoeira.
Una Vida para la Capoeira: De la Calle al Escenario Mundial
A partir de ese momento, la Capoeira se convirtió en su razón de ser. A los 18 años, abandonó definitivamente el mundo de las drogas; solo quería "respirar Capoeira". Trabajó en el periódico "O Globo" y luego como lustrador de muebles, pero sentía que su destino era otro. No quería ser un capoeirista más; quería destacarse. Tomó la audaz decisión de dejar su empleo para dedicarse por completo a la Capoeira.
Su compromiso era absoluto: asistía a todos los entrenamientos, visitaba cada espacio, academia y lugar donde los profesores del grupo Engenho impartían clases. Su pasión y dedicación lo hicieron conocido y querido dentro del grupo. Fue reconocido como el "alumno destaque" por tres veces consecutivas, un logro que le valió un viaje a Bahía con todos los gastos pagados, su primera vez viajando en la vida.
Aquella experiencia marcó el inicio de su carrera como un gran capoeirista. Viajó a otros estados de Brasil y, poco después, comenzó su carrera internacional, llevando la Capoeira a países como China, Francia, Rumanía y diversas naciones de África. A través de shows de Capoeira, danzas, música y canto, ayudó a difundir el "axé" y la alegría de este arte a lo largo y ancho del mundo.
"– O menino é bom bate palma pra ele…"
Para enriquecer aún más su formación, Maestro Chaminé realizó numerosos cursos, incluyendo Primeros Auxilios, Berimbau, Percusión, Maculelê y cursos del CREF, entre otros. Tuvo la oportunidad de conocer a grandes Maestros y figuras importantes en el mundo de la Capoeira.
Un Legado Vivo en Costa Barros
Su primer trabajo formal dando clases fue a finales de 1995, en el barrio de Costa Barros, Río de Janeiro, junto al monitor Mariposa. Fue allí donde comenzó la Capoeira del grupo Engenho en esa comunidad. El grupo creció y se consolidó, y hasta el día de hoy, Maestro Chaminé continúa con su invaluable labor, disciplinando y ayudando a niños, adolescentes, jóvenes y adultos de Costa Barros a construir una vida mejor a través de la Capoeira.
"– Por favor não maltrate esse nego, esse nego foi quem me ensinou…"
Para Maestro Chaminé, la Capoeira fue la "piedra fundamental" en su vida. Reflexiona con humildad: ¿quién sería él hoy si no hubiera sido por la Capoeira? No sabe si se habría librado de las drogas y el tráfico, si se habría destacado como capoeirista, si habría viajado... o incluso, si estaría vivo.
"– Só Deus Sabe !"
Pero a Dios y a la Capoeira les agradece profundamente por ser quien es hoy y por tener la oportunidad de ayudar a otros que, al igual que él en su momento, buscan una salida. Con su ejemplo de vida y esperanza, Maestro Chaminé sigue iluminando el camino.
"– Menino quem foi teu mestre … (Edvaldo Baiano)"
